Diccionario especial

Mi hija crece, claro, como cualquier bicho de este mundo. Pero es que es mi niña y me alucina.

Y cuando digo “crece” no solo me refiero a su tamaño físico, que también, sino al hecho de que cada día aprende más cosas, parece más persona, interacciona más y consigue más recursos para ello. Es increíble.

Y lo más alucinante de todo es cuanto me asombra algo que me deja bastante indiferente en la mayoría de los niños. Digo mayoría porque mis sobrinos tampoco me dejan indiferente.

Además es tan graciosa con sus nuevas palabras.

Lo más divertido es el amplio concepto que tiene cada palabra que ha aprendido a usar. Por ejemplo, “guagua” significa agua, mojado, piscina, playa y todo aquello que contenga un líquido. “kiki” aquí, llévame allí, vamos allí, vente aquí, y quiero jugar al juego de encajar figuras. Brbr, cualquier tipo de vehículo con motor. Si dice “iaia brbr” significa que su abuela se ha ido con el coche. “coco” hagamos un choque de cabezas, me he hecho daño, me he dado un golpe, Rocco su primo.

Pero hay una que me trae de cabeza “lolo”. No consigo averiguar su significado. Esta noche se ha despertado y me llama

“¿Mama?”

“¿si?”

”Lolo”

“Sí lolo, toma teta”

Por suerte se ha enganchado rápido al pecho y ha seguido durmiendo.

Porque a veces se pone a pronunciar esa palabra señalando con su dedito hacia quién sabe qué y me quedo mirándola sin saber qué hacer.

Empiezo a intuir que significa “yo”. En concreto “yo quiero eso”. Pero como aún no ha desarrollado bien su capacidad de señalar y apunta a cualquier parte, ¡pues eso no me ayuda!

Además ha empezado a decir “mi”, que creo que también significa “yo”, pero un yo más auténtico, más puro, un yo absoluto. “¿Mi? ¿Mi?” va repitiendo.

Creo que mi nena solo aprende esas palabras que le interesa.

Últimamente miramos un libro repleto de animales, personas y objetos. De hecho es uno de manualidades. Ella va señalando y yo nombrando. Y hay una página llena de dinosaurios. Me la pide siempre, “Lalo?” significa “quiero ver los dinosaurios”.

También ha aprendido a decir NO. “Nono” dice cada vez que alguien la intenta tocar. Que por cierto, qué pesada es la gente, si te está diciendo no, ¿por qué insistes?

De hecho hay muchas cosas que hace la gente que no me gusta. Otra es cuando mi nena cae y se afanan en decir que no ha pasado nada.

¿Cómo que no? Pues claro que ha pasado, se ha caído, eso no es nada. Siempre les respondo lo mismo en nombre de mi pequeña “si ha pasado si”.

Ayer una me replica, “bueno, pero no hay que darle importancia”.

Nombrar es dar su justa importancia, ni más ni menos. Y engañar es perjudicar. Luego llegas a adulto, te sientes mal y no sabes qué carajos te pasa y toda la famosa gestión emocional se va al traste.

Siempre que se daña le doy un besito en la zona. Ahora es ella la que se da los besos. Y no solo a sí misma, también al objeto con el que se ha golpeado.

Y, por suerte, ya ha empezado a reducir el número de golpes. Qué alivio. Es que llegó un momento que empezaba a preocuparme.

Es tan graciosa y no lo digo yo, también su abuela, sus tíos, y mis amistades. Se comunica mucho y se hace entender con su corto vocabulario. “coco guagua” significa “quiero ir a la piscina con mis primos” ¿qué te parece? No es tonta la nena.

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