Desesperada.

Realmente ser madre puede llegar a ser extremadamente duro, extenuante.

Te pasas todo el día pendiente de tu renacuajo, con el ai en el cuerpo permanentemente porque en cualquier momento se mete el porrazo, y cuando llega la noche, la ansiada y bendita noche, a la niña se le gira los cabales y decide no dormir. ¡Toma ya!

Creo que eso es lo que peor llevo. Estar esperando mi momento de descanso, de relax y, por alguna causa misteriosa, ese maravilloso momento no llega, se hace esperar más de la cuenta.

Claro que existen otras situaciones críticas que me desesperan. Cuando hago algo que considero no del todo correcto y que puede afectar a mi pequeña y al poco ella empieza a mostrarse inquieta. Entonces todas mis alarmas se disparan.

Pondré un ejemplo para que se comprenda mejor.

Esta mañana me he despertado con un inicio de resfriado. Mi nariz empezaba a congestionarse y mi garganta a hincharse. No he permitido que la cosa fuera a más. Corriendo he cogido de la despensa de las medicinas de mi madre un sobre de Frenadol y me lo he tomado. Un acto muy criticado por mi parte hace un par de años. Pero ahora mismo considero una crueldad intolerable el enfermar y tener que cuidar un bebé al mismo tiempo. Nunca me ha gustado tomar una medicina ante el primer síntoma, y menos el Frenadol.

Eso sí, antes consulté a e-lactancia e indicaba “riesgo bajo probable”.

“¡Oh! ¡vaya!, ¿Y qué hago ahora? Hay riesgo, es bajo, pero ahí está. Mira, me lo tomo, no va a pasar nada.”

Ya llevo tres en el cuerpo, el de la mañana, del mediodía y el de la noche. Pues bien, mi nena, que por fin se durmió, ahora no para de moverse y medio despertarse. Le doy teta, se duerme y al poco se inquieta de nuevo y así varias veces. A la tercera un preocupante diálogo interno arranca en mi cabeza.

“¡Ya le he perjudicado con el frenadol!”

“Que no, que está bien”

“¿Seguro? Ai no sé, ¿y si se encuentra mal, ¿y si la he jodido?”

“Esta bien, se encuentra bien.”

“Mira, mañana mismo no tomo más esa porquería.”

“Jaja, lo vas a tomar, ahora mismo no toleras encontrarte mal”

“¡Oh dios mio! ¡Qué mundo cruel!”

Otra situación agobiante, cuando enferma. Su malestar provoca una vorágine en mi cabeza en el que empiezo a repasar todos mis pecados maternales.

“Esta mañana ha andado descalza por la casa y hacía fresco”

“¿Ayer le di demasiado lácteos? ¿iogurt, queso y mantequilla habrá sido demasiado? ”

“¿Habrá comido suficiente fruta/verdura/carne?”

“¡No la he abrigado suficiente!” etc.

“¡Ai, dios mío! ¡qué he hecho mal!”

En México, en mi soledad maternal, había días que saltaba del agobio al entusiasmo, de la alegría a la desesperación. Había momentos que me sentía al borde del colapso emocional y cuando creía que ya llegaba mi derrumbe metal, ¡zas!, un chute de endorfinas invadía mi cuerpo y podía tirar unas cuantas millas más.

Para apaciguar estas idas y venidas emocionales Antonio se llevaba la nena al parque y a comprar. También engullía mucho chocolate y a pesar de todo el alimento oscuro ingerido he adelgazado casi 10 kilos.

Entre los paseos de Antonio y el chocolate iba salvando mi estado emocional. Pero tuvimos que ingresar la niña. Gastroenteritis. Y sin ninguna compasión para la madre (ni para la cría) el personal se la llevan durante tres largas y horribles horas porque así lo marca el jodido protocolo del hospital. ¿Pues a ver quien me saca ahora la niña a pasear? ¡Qué no quiere separarse de mí para nada!

Por suerte he llegado a mi pueblo. Dios existe. Aquí hay ojos en cada rincón y, aunque no me separo de ella ni un segundo, no he de estar constantemente pendiente de sus movimientos, cosa que se agradece infinitamente.

Por cierto, tengo un montón de documentos con escritos empezados sin terminar. Esa es otra, ahora la niña se despierta más temprano y mi momento de gloria ha terminado.

Ay señor, qué no veo la hora que empiece el colegio, un mal menor de los tiempos modernos y postmodernos. Y pensar que estando embarazada me planteé hacer homeschooling. Qué ilusa e ignorante.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s