¡205!

Jolin, poco a poco voy ganando seguidores en este blog. Esto me abruma y a la vez me anima a seguir. También me encanta y a la vez me da miedo.

Bueno, toda mi vida he luchado entre mi deseo de popularidad y mi miedo a exponerme. Sí, quizás no aporte una imagen muy positiva esta confesión pero es así. Siempre ha coexistido mi lado que se muestra asequible y afable con mi otro lado más oscuro que se muestra huidizo y cobarde.

Y ahora, por curiosidad, he mirado cuantos seguidores tiene el blog y ahí sale el número 205. ¡Guau! ¡La última vez que miré era más bajo! ¡No llegaba a los 100!

Las alarmas han sonado, me he asustado, me he animado, he dudado, ¿escribo? ¿O mejor lo dejo? 205 es una buena cifra, imagínate que ahora empezase a descender. ¡Qué horror!

Como es martes y en su momento decidí publicar cada martes a no ser que la niña se pasara la noche mamando como sucedió la semana pasada (ya sabéis porque no publiqué) y en su momento también decidí ser fiel a mis decisiones y esta noche he dormido bastante bien pues aquí me tenéis. He dejado mis titubeos de lado y me he puesto a escribir.

Además, me estoy dando cuenta que cada día disfruto más con mi nueva afición, la escritura. Y pensar que en el colegio me lo hicieron aborrecer. Peor, lograron que temiera profundamente la redacción.

Sí, no sé porqué pero resulta que cuando tenía 7 o 6 años algo no hacía bien y nadie logró explicármelo. Así que me pasé toda la etapa estudiantil suspendiendo todas y cada una de mis redacciones. ¡Todas! Sabe Dios, si existe, que no exagero.

Recuerdo en BUP, en historia, que era una asignatura que me gustaba bastante, suspendía o aprobaba según el tipo de examen. Tipo preguntas cortas, un 10. Tipo preguntas largas, suspenso. Lo tenía asumido. Por suerte en cada trimestre teníamos uno de cada modelo y entonces una nota compensaba la otra. Y creo que las literaturas, después de arrastrarlas hasta COU me las aprobaron.

La única redacción que aprobé contra todo pronóstico fue el comentario de texto de la selectividad. Ni me preparé para ello dando por sentado el inevitable suspenso. ¡Qué grandísima sorpresa cuando vi un 7 entre los resultados! Y qué extrañeza de la cual no me preocupé más de dos segundos pues los estudios que me esperaban en mi siguiente etapa estudiantil no requerían pericia redactora.

Así que cuando empecé a estudiar matemáticas mi mundo mejoró al dejar de lado ese calvario literario. Y ahora, en cuanto mi nena se duerme lo dejo todo para coger mi tablet y ponerme a escribir. Quien me lo iba a decir.

En fin, que he decidido que si mañana ese 205 empieza a descender no será un problema para que yo no pueda seguir escribiendo. Claro que prefiero que siga creciendo y más teniendo en cuenta que cuando uno escribe un blog es para que le lean. Así que mientras lo hagan no hay problema.

Aish, ya me siento mejor. Gracias por estar ahí. 🙂

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