¿Qué puede estar fallando?

Buf, salimos de una para meternos en otra. La semana pasada la pasó casi toda con fiebre y antibióticos. Durante el fin de semana empezó con diarrea e irritación en el culete. Domingo visitamos de nuevo al médico. Ahora he de darle unas gotas cada cuatro horas. Y ayer amaneció con el cuerpo lleno de granitos. Ya nos ves por la tarde de nuevo al médico. Resulta que tiene la escarlatina. ¡Guau! creía que esto ya no existía.

Venga, otra vez a comprar antibióticos, pomadas y otra vez a estudiar a ver como se lo doy. Porque es toda una historia dar medicamentos a un bebé. Recuerdo la primera vez. Le intenté dar paracetamol. Ya no recuerdo muy qué le pasaba. El caso es que lo vomitaba.

Todo ello supone gasto de dinero e inquietud en el ánimo permanente. Al menos ahora se muestra sonriente y alegre. Esto me tranquiliza un poco. Pero ver su cuerpecito y su culete cuajado de granitos me turba. Y el “¿qué habré hecho mal?” o “¿qué estaré haciendo mal?” se ha convertido en la eterna duda.

Por lo que voy leyendo en foros y demás y por lo que voy viviendo creo que una madre ha de asimilar el casi permanente sentimiento de culpa. Alguna personas se alarmarían diciéndome “¡No! ¡No debes sentirte culpable! ¡Lo estás haciendo bien! ¡Son cosas que pasan! ¡Los sentimientos de culpa son inútiles!¡Debes desecharlos!” Sí, claro, desecharlos, que alguien me explique cómo no pensar o sentir algo en concreto. Cuentan que el maestro le dijo “No pienses en vacas” y al discípulo se le llenó la mente de vacas.

Creo que delante de los remordimientos es mejor hacer todo lo una considere que ha de hacer y perdonarse por aquello que no es capaz. También examinarse el nivel de autoexigència y asumir las propias limitaciones.

A mi hubiese encantado tener una casa brillante como los chorros de oro. He asumido, no sin pesadumbre, que no será posible.Tendría que estar continuamente limpiando y esto me llevaría a la desesperación.

Me encantaría que todo fuera perfecto y bonito. Una casa bonita, en un entorno bonito, sin ruidos ni humos. Aún no he asumido que vivo en una calle atestada de autobuses con sonoras bocinas y apestosos tubos de escape.

Eso sí, pregunté al médico qué puede estar fallando porque no es normal que enferme tres veces seguidas. Me contestó que quizás deba hervir el agua del bañito, o mejor, utilizar agua de garrafa. Ok, probaremos con hervirla.

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