Cambiando vidas.

¡Ayer di un paso adelante en mi proyecto de mami bloguera! Visto que soy capaz de escribir a diario, me matriculé en un curso de emprendimiento online. Estoy muy emocionada.

También quiero hacer un curso para aprender a aplicar la filosofía montessori en casa. Estoy leyendo “La mente absorbente del niño” de María Montessori. Ya me queda poco para terminar y me está resultando muy interesante. Habla de la necesidad innata de los más pequeños de absorber todo el conocimiento posible. Y usa la palabra absorber porque, según ella, sus mente va más allá del simple aprendizaje. Sus mentes hacen suyo el entorno y lo que encuentran en él y se moldea en función de ello. Un moldaje que actuará el resto de sus vidas. Por eso también indica que es muy importante el trato recibido en esas edades. Mucha delicadeza y mucho contacto son algunas de las claves que ella da. También habla de ambiente preparado, es decir, la importancia de tener el entorno cuidado y preparado, valga la redundancia, para que el niño se desarrolle de manera óptima. ¡Yo quiero aplicarlo a mi nena!

Hay muchos conceptos nuevos, muchas ideas nuevas golpeando mi cabeza y que necesito ordenar. En cualquier caso estoy entusiasmada con mi proyecto y con montessori.

Desde que me quedé embarazada he ido leyendo a los grandes autores sobre crianza. Desde que parí la lectura de los libros va muy lenta pero va. Y con todo lo que llevo leído mi visión de la criatura y la crianza ha cambiado radicalmente.

Antes de arrancar esta aventura maternal siempre tuve la sensación que algo andaba mal en nuestra educación. Que en muchos casos, sólo con amor y buenas intenciones no era suficiente para criar una persona sana y verdaderamente íntegra y fuerte. Es muy duro lo que digo pero es un tema que deseo abordar.

Es duro porque decir a un padre o una madre estas dañando a tu criatura o decir a un hijo tus padres te han dañado puede mover sentimientos, miedos, heridas enterrados por mucho tiempo. Es duro porque se puede sentir que atacan a tus seres más amados. Es duro porque se puede llegar a sentir como el mundo se tambalea. Con toda la lectura y mi experiencia tengo confirmada mi sospecha. Durante décadas, e incluso siglos, hemos tratado a nuestros hijos como pequeños energúmenos a los que se han de modelar y encarrilar por el buen camino a base de castigos y reprimendas. Se ha visto que el castigo es muy dañino. El aislar, por ejemplo, una de las prácticas más usadas, conlleva consecuencias altamente perjudiciales.

Se ha comprobado que nuestros pequeños están deseosos de amar y ser amados, y por tanto, de aprender e imitar lo que haga falta. Si se deja hacer, ellos caminan hacia la imitación primero y hacia el aprendizaje después. Pero cuidado creo que este dejar hacer no es ni tan sencillo ni tan fácil.

Por cierto, estoy pensando de escribir una página donde incluir toda la bibliografía que he leído.

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