Me ha gustado el triple pack.

Ayer no fue un buen día. Ayer me ofusqué. Necesité apoyo y no lo encontré a su debido tiempo. Al final sí que hubo alguien que me ayudó. Pero cuando ya me rompí y estallé. Un buen rato deambulé en la desesperación llevando a mi pequeña en la mochila de un lado a otro. No sé cómo lo vivió ella pero no la pude atender bien.

Qué rabia cuando me pasa esto. Cuando las emociones me desbordan y no atino a ver a mi hija, a captarla. En increíble ver como toda mi atención se desvía sin remisión. Y mi niña se queda sin su madre. Sí, físicamente estoy ahí pero emocionalmente me alejo a años luz. Y ella lo sufre. Lo noto, lo siento. Y procuro tenerla cerca y darle besos y consuelo con la esperanza de que capte que no va con ella. No sé si lo consigo.

Antes de ser madre creía que la clave se encontraba en el afecto. Ahora veo que no. Este es muy importante pero no es el kid de una buena crianza. Más importante es el satisfacer sus necesidades. Y para ello se ha de estar muy atenta para captarlas y atenderlas. Es más, parece ser que hay estudios que muestran como un bebé puede abastecerse de ese afecto no recibido por parte de la madre. En cambio el desamparo deja la criatura carente de recursos y con secuelas más o menos severas.

Ayer por la noche me topé en el Facebook un artículo de Crianza Consciente sobre lo que ellos llamaron como triple pack: colecho, porteo, lactancia. Me gustó como lo denominaron. He intentado reencontrarlo pero no ha habido manera. El caso, en el decían que el triple pack no es garantía de buena crianza. Y es verdad. Puede ayudar mucho. Pero el kid, la cuestión, lo importante, lo básico, lo fundamental es una madre presente.

Soy una gran fan del llamado triple pack (ojalá encuentre el citado artículo para poder añadir el link). Ya he mencionado más de una vez lo importante que es para mí. Muchas veces pienso que sin él mi maternidad hubiese sido un desastre pues me ha resultado crucial para conectar y asistir a mi pequeña.

Ahora bien, es cierto que no ha sido suficiente. He necesitado de mucha contención, de mucha auto observación y de mucha entrega. Y también he sacudido todos esos factores de mi entorno que me causaban estrés, mi enemigo número uno.

Y días como los de ayer me muestran lo importante que es la serenidad de la madre. Más allá de si se Portea o se lleva cochecito, de si se da pecho o biberón, de si duerme en la cuna o en el mismo lecho de los padres.

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