Hoy escribo para descargarme

Como ya indiqué en el primer post de este diario llevaba un tiempo preparando mi blog. Entre otras cosas acumulé un montón de notas con ideas para escribir. Evidentemente de alguna manera lo aprovecharé en su debido tiempo. Ayer al acostarme, después de que mi cosita se durmiera, empecé a revisarlas. Entre ellas encontré un escrito del segundo o tercer mes de vida de mi hija en que me mostraba muy enojada y disgustada. Me gustaría compartirlo:

Hoy escribo para descargarme. Hoy estoy muy disgustada. Vivimos en una sociedad que ha dado totalmente la espalda a la crianza. La gente se pregunta cómo puede ser que haya tanta maldad en el mundo. A mi lo que me sorprende es que no haya más.

Desde que nació Iris he vivido una batalla continua con mi entorno para poder criar a mi niña como yo siento y creo que ha de ser, siguiendo los preceptos de una crianza respetuosa y con apego. Qué difícil y duro me está resultando.

Si me quedaba alguna duda de que somos seres sociales, que nos necesitamos y que todos esos rollos de la autosuficiencia y la individualidad son milongas, ahora con la maternidad se han desvanecido todas. Es prácticamente imposible criar sola (tu y el bebé). Bueno, siguiendo las pautas de las últimas décadas del siglo pasado quizás sí. Y cuando digo sola, me refiero a eso, sola, sin contar con nadie, ni con la amiga, ni con la mama, ¡ni con la guardería! Bueno, es que si añadimos la guardería en nuestra crianza, según mi entender, ya rompemos con lo establecido por la Crianza Natural, respetuosa y con apego.

Sabía que un bebé requiere mucha atención. Pero nunca imaginé hasta qué punto. Es prácticamente continua. Ahora mismo mi nena esta dormidita y aprovecho este ratito para escribir.

Como ya he dicho me siento muy disgustada. Mi bebé lleva unos días que llora y no me mama bien. Esto me esta estresando y agotando. Y es que todos la quieren coger y hay momentos que no se puede. Ayer fue la gota que colmó el vaso. Estaba en casa de mi madre. La nena estaba mamando, quería dormir y estaba sobrepasada. Le estaba costando relajarse pero lo estaba consiguiendo en brazos y con mi pecho. Es una bebé que se distrae mucho. En un momento dado suelta el pecho y se queda medio embobada mirando su entorno. Estaba a gusto, se estaba relajando, lo estaba consiguiendo, en breves consiguiria ese estado tan ansiado: dormirse. Pero en ese momento pasó mi madre y tuve la mala idea de pedirle algo para comer (en concreto un polvorón). “No, yo te la cojo y lo vas a buscar tu”. Le contesto que no, que no importa. ”Pero si ahora no está mamando, esta despierta y está tranquilita” me dice. Le explico que a pesar de las apariencias no es buen momento para cogerla. Ella, que es de la vieja escuela y considera que estoy cargada de puñetas, me la arranca de mis brazos. (Cada día voy menos a verla porque me revienta que haga eso). La tiene en sus brazos tan felizmente cuando no ha pasado ni 1 minuto que la niña arranca a llorar. Y lloró. Lloró bien, largo y tendido. Y el marrón para la madre, osea yo. El marrón y el disgusto, porque se me parte el alma verla llorar así.

En fin, que hoy vuelvo al estado del primer mes: aferrada a mi niña y levantando de nuevo un muro a todo eso que juega en nuestra contra. Y como he comprobado que mi pareja va respondiendo a las necesidades del momento pues ala, vuelta a empezar. Que necesito relajarme y mi nena también.

Muchos considerarán que tengo mucho morro, o que estoy loca, o que exagero. Y a eso me refiero cuando digo que la sociedad ha dado la espalda a la crianza. Cuando se quiere hacerlo con respeto y satisfaciendo todas las necesidades de la criatura la mayoría te mira raro. Yo misma he mirado raro. Y es que no tenemos ni idea de lo que es un bebé. Yo he vivido la crianza de mis dos hermanos más pequeños. Fueron criados a la vieja escuela. Y lloraban, lloraban mucho. Pero era lo normal, lo que se esperaba. Pero no debería serlo. Es más, las consecuencias de dejar llorar un bebé son terribles. Tenía una imagen de lo que era un bebé y me he dado cuenta que era distorsionada. Pero ¡es la imagen que tiene la sociedad! “Oh! Esta llorando, eso es bueno, así se ensancha los pulmones” son palabras de una persona muy cercana y de la que le tengo mucho respeto, al segundo dia de nacer la niña. “Por que llore un poquito no le va a pasar nada, eh?” mi propia madre.

Ui, mi nena ya ha despertado. Ale, ahí dejo mi desahogo.”

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