Vamos a interpretar.

Ayer Iris hizo un gesto muy raro que no se como entenderlo. Cuando la tumbé en el cambiador para vestirla después del bañito apretó sus puños y los movió al mismo tiempo que cerraba su boca, aparentemente con tensión, y estiraba sus piernas con fuerza. Nunca había visto un bebé haciendo eso. Lo repitió dos o tres veces. Me preocupa un poco.

Mi padre, que en paz descanse, decía que era impresionante como una madre sabía siempre lo que le pasaba a su bebé. Muchas veces recuerdo estas palabras precisamente porque no sé qué le pasa a mi bebé, o más bien pocas veces estoy segura. Bueno, cada vez más. Al principio la inseguridad era permanente. Ahora ya me manejo mucho mejor.

Me gusta anticiparme. Así evito llantos y, lo mejor, tengo a mi hija contenta y, super importante, satisfecha. Para ello es importante saber interpretar sus señales. Es todo un arte.

La gente cuando ve la niña y su comportamiento saca sus propias conclusiones. Me hacen mucha gracia. A veces aciertan, otras no. Según mi interpretación, claro. Por ejemplo, a la que empieza a chupetear o morder algo la frase es “ui estos dientes…”. Podría ser, pero lo estoy oyendo desde los dos meses y los primeros dientes le están saliendo ahora con ocho.

Si la ven con los ojos redondos como platos uno de los comentarios es “¡ui qué despierta está!”. Pues no. Aquí sé positivamente que esos ojos abiertos no son garantía de no querer dormir. Y que esté botando tampoco. Cuántas veces me ha pasado ver la niña alegre como unas castañuelas y al siguiente minuto dormida como un tronco. Sobretodo en los primeros meses de vida. Sus señales de sueño son otras. Aunque por desgracia estas van cambiando.

Cuando la ven mirando y observando todo: “esta ahora no quiere pecho”. Pues sí, sí que lo quiere, pero el mundo la distrae, la curiosidad es más fuerte que mis pechos. ¿Cómo lo sé? 1. Cuántas veces se ha quejado de golpe buscando el pecho. 2. Si cuando veo las verdaderas señales de querer teta nos tumbados en la cama y se lo ofrezco entonces se pone a mamar. Y no, no siempre coge el pecho cuando estamos echadas.

“¡Oh! ¡Quiere venir conmigo!“ exclaman emocionados cuando ven alargar su bracito hacia la persona en cuestión. “No, solo quiere tocarte”. Lo sé porque cuando la cogen al segundo se balancea hacia mi y me suplica con la mirada. O se inclina hacia el suelo protestando.

A este gesto del bracito, todos los que tienen gafas responden lo mismo “no, las gafas no”. Y bien es cierto que muchas veces las quiere pero otras solo pretende tocar la cara. ¿Cómo lo sé? Pues porque cuando pido que la dejen hacer lo podemos constatar.

“Quiere ir al suelo”. “No, tiene sueño”. Cuando se muestra demasiado inquieta siempre me ha pasado lo mismo: empiezo a mecer con la niña en la mochila y canturreando y ella se calma al instante y se duerme al siguiente segundo. Y no! Esta acción no es garantía de nada.

En muchas ocasiones me equivoco yo. ¡Cuántas veces me he sacado el pecho para ser ignorado! O tantas otras he estado meneando una criatura en vano. Porque hay una señal que todos la interpretamos mal: “oh! Tiene sueño” cuando se rasca la oreja. Pues no, que ya me estoy cansando de tanto balanceo inútil.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s