Aunque tenga que usar gafas.

¡Ayer compré mis primeras gafas de ver bien! He llegado a esa edad en la que nadie se escapa: mi vista está cansada. Pasé por la farmacia y las vi. “Estas son gafas de vista cansada, verdad? ¿Cómo van?” pregunté. “Sí, coge las que pone uno y prueba. A ver ¿puedes leer esto?” me contesta. Miro la etiqueta de una caja que me muestra “ver si que veo pero…”, me pongo unas gafas en las que tiene marcado un uno, “¡ui, ahora sí que veo! “.

Me percaté de mi deficiencia gracias a mi padre. Hace unos días me sorprendí moviendo la tablet hacia delante y hacia atrás y recordé sus palabras cuando vio a mi madre hacer lo mismo: “Mercedes, siento decirte que ya tienes la vista cansada”. Ella de entrada se resistió a creerlo. Pero cuando se puso unas gafas por primera vez no las volvió a dejar. Realmente uno no sabe hasta qué punto ve mal hasta que vuelve a ver bien. Esta podría ser una reflexión para la vida en general.

En fin, mientras unos vamos perdiendo capacidades otros van ganando habilidades. Mientras yo voy perdiendo vista mi hija quiere verlo todo. Ahora casi de golpe y porrazo que quiere pasarse todo el día en el suelo recorriendo kilómetros. Y muchas veces tengo la sensación que sólo me pide brazos por puro interés: cuando tiene sueño y/o quiere teta, cuando quiere ver lo que hago y/o tocar lo que tengo. ¡Incluso me usa de atajo! Sí, sí. Por ejemplo, se encuentra en una punta de la habitación y quiere algo que está en la otra. Entonces me pide brazos, la cojo, mira al suelo y se inclina hacia donde quiere ir y así yo la dejo ahí.

Al principio no pensaba que pudiera ser esto. Ni me lo planteaba. Estaba en el suelo, me pedía brazos, la cogía y enseguida protestaba mirando hacia abajo, la dejaba de nuevo y cesaba la queja. Me resultaba curioso este comportamiento. Hasta que me percaté, ¡mi nena me utiliza! Y ayer lo hizo para sentarse.

Aún no sabe hacerlo sola pero si que se mantiene. Normalmente la dejaba tumbada en el suelo con la intención de seguir los preceptos del movimiento libre de Pickler. Pero he fracasado estrepitosamente. Cuando llegó a los 6 meses y aún no era capaz de sentarse empecé a sentarla en mi regazo. Y ahora con 8 ya se mantiene pero no consigue la postura por si misma.

Ayer se me ocurrió dejarla en el suelo sentada. Cada rato me pedía brazos. Si no alcanzaba algún juguete se arrastraba, lo cogía y ahí estaba mami para sentarla de nuevo. A veces me pregunto si no estaré criando una niña perezosa. O demasiado lista. De momento prefiero no preocuparme. Creo que aún es pronto. Y considero positivo que aprenda a pedir ayuda. Asimismo los expertos dicen que los niños buscan siempre ser la máxima autosuficiencia. Si los dejas hacer su naturaleza les lleva a eso. Debe ser verdad porque, de hecho, cada vez me usa menos de atajo y recorre más y más kilómetros ella solita. Y con más velocidad. Es increíble lo rápido que uno se puede desplazar con solo arrastrarse por el suelo.

Hace un tiempecito que me encantaría ponerle una barra tipo Montessori. Más últimamente que le noto con ganas de ponerse de pie. Pero los precios son prohibitivos. ¡Ayer di con una solución! Una barra de musculación que se coloca en el marco de una puerta a presión. Bueno, de hecho fue la abuela, mi madre. Ya, quizás un poco cutre y estorbo; entorpecerá el paso. No importa, será por poco tiempo y así mi nena tendrá su barra para ponerse de pie.

Cómo disfruto viendo mi hija crecer y avanzar, aunque tenga que usar gafas. Y vosotros ¿cómo lleváis el paso del tiempo y sus progresos ?

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