Me gusta sentirla junto a mí. 

Creo que en este diario seré un poco pesada con el tema del porteo. Es que estoy tan encantada con ello. Ayer tuve un día un poco ajetreado. Comprar comida para mi nueva dieta que por cierto compré leche de avena con cacao, ¡qué rica está! Comprar algo de fruta y verdura para mi nena que nos habíamos quedado sin. Ir al médico. Ir a la farmacia. Quedar con mi último cliente floral para entregarle su remedio. Sí, hago remedios florales con flores de Bach para amigos, conocidos y familiares. Y sí, para mí, ahora, esto es un día super ajetreado.

Voy con mi niña en la mochila a todas partes. No llora, no protesta, casi te olvidas de que tienes niña. Sólo casi. Pero simplemente la oyes cuando la gente le dice cosas o cuando ella dice cosas a la gente. Salta, sonríe, e incluso grita. Sí grita. Ya lo hizo el otro día en la pollería. Pues esta vez nos encontrábamos en la sala de espera de la consulta del médico junto con una pareja y empieza a gritar. Mientras gritaba miraba la pareja. Estos finalmente se giran y ella empieza a sonreír. Ellos responden a su sonrisa. A lo que ella sonríe más y empieza a botar dentro de la mochila. Sí, sí, lo confirmo. ¡Grita para llamar la atención! ¡Qué graciosa!

Si quiere dormir se duerme. Si quiere mamar mueve la cabeza o abre la boca, le ofrezco el pecho y mama. Aunque ya hace un poco que se ha complicado un poco la cosa por las distracciones.

Con el porteo solo tengo un problema, ahora que la niña pesa tanto se me cargan los tobillos. Así que he de administrar el número de gestiones por día. Por eso, ayer fue un día muy ajetreado.

He intentado llevarla en cochecito en alguna que otra ocasión. Por la presión de la gente (sí, es muy duro reconocerlo), de mi madre… e incluso empujandolo ¡me sentía más mamá! Es fuerte como actúan las imágenes mentales que se meten en la cabeza. Aún así, no me acaba de convencer. No siento a mi nena. No siento si esta bien o no, si esta inquieta o porque lo está, me es más difícil detectar si necesita pecho o si necesita mirarme. Y además veo que desde ahí abajo no interactua tanto con la gente.

Dormir lo puede hacer y mis tobillos descansan, pero no. Me gusta sentirla, tenerla junto a mi, ver como sonríe a todo el mundo, como lo observa todo, como bota de alegría, como alarga el bracito para tocar, como apoya su cabecita en mi para dormir, que pueda mamar cuando lo desea. Pero sobretodo me gusta sentirla feliz. 😀

2 Replies to “Me gusta sentirla junto a mí. ”

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