Que el ruido matutino no despierte a mi niña

Son las 6:29 de la mañana. Mi bebé sigue durmiendo. Como cada día a estas horas ya ha mamado y yo ya he cerrado las ventanas. Lo hago para evitar que el ruido matutino de mi pueblo la despierte.

Hoy voy tarde y además tengo mucho sueño. Es la ilusión la que me mantiene aquí aporreando el teclado. Pero realmente me cuesta encontrar las palabras. Ayer entre el escrito de mi primer post y que después chatee un poco con mi hermana me fui a dormir más tarde de lo habitual. Ahora lo noto.

Se supone que en estos momentos he de explicar mi día de ayer, no? Pero mi cabeza no da para mucho. Normalmente me acuesto bastante temprano, alrededor de las diez. Por las tardes salgo a dar un paseo o a tomar algo con mi madre o con mi hermana. O voy al parque con mi hermana y sus nuevas mami-amigas. El caso es que a las nueve ya estoy de vuelta. De hecho a esa hora me encontrarás en la cama dando el pecho para acostar a mi retoño. Luego leo un poquito y ¡a dormir! Si lo hago así al día siguiente estoy despierta y fresca antes de que amanezca. Pero si no quedo con sueño el resto del día pues Iris mama mucho al principio de la noche y al final. Quiero decir que desde cuando se acuesta hasta cuando se queda profundamente dormida me pide teta varias veces. Entonces me mantengo a su lado, tanto si me duermo como si no. Después duerme del tirón hasta bien entrada la madrugada. Esto es entre las cuatro y las seis. Y a partir de ese momento cada hora, hora y media, me va pidiendo teta. Por eso, si no he descansado bien antes ya no lo puedo hacer después.

Hoy he tenido suerte, se ha despertado a las seis. Realmente los horarios es todo un tema en la crianza. Desde el momento que das a luz vas marcada por el ritmo de las siestas del nuevo miembro. Y es que, al menos mi nena, si se salta alguna entonces su nivel de irritabilidad empieza a aumentar paulatinamente. Pero a veces se hace complicado seguir su ritmo. Ella, en su día ideal se despierta a las nueve, a las diez se vuelve a dormir hasta las once, para echar otra cabezadita, de una hora o hora y media, entre la una y las dos. Entonces a las cinco empieza de nuevo hasta las seis, seis y media. Y finalmente a las nueve es su hora de acostarse.

Como podéis ver duerme mucho. Ventajas: me deja bastante tiempo para mi. Desventaja: moverme por el mundo puede ser un problema. Y es que estamos en ese momento en que cualquier estímulo la distrae. Cualquier cosa nueva es mucho más interesante que dormir. Y yo lo entiendo. Imaginate, ¡está descubriendo el mundo! Pero si no se duerme en sus horas el sueño pasa su factura.

Muchos piensan que las madres exageramos. Yo antes lo pensaba. “¡Cuidado no despiertes la criatura!” “Va, venga, va, no será para tanto, que pesadas, ¡Qué exageradas!” respondía mi pensamiento, porque no lo verbalizaba, no fuera que me ganara una (merecida) bronca. Ahora veo como los de mi alrededor me miran con esa cara. Esos que nunca han sido madre. Y remarco, M-A-D-R-E. Porque ni los padres se dan cuenta del estado del bebé cuando no ha dormido bien.

Ese es otro gran tema. ¿Madre igual a padre? ¡Ja ja! No me hagan reír, por favor. Pero de eso ya iré hablando.

Ahora revisaré lo que he escrito, lo publicaré y me acostaré un poquitin más. Lo que Iris me deje. ¡Hasta mañana! (Qué contenta estoy con mi primer post de mi primer diario maternal 🙂 )

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s